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Sanidad y Derechos Sociales destacan en el Congreso de la Fundación Edad&Vida la coordinación sociosanitaria como clave para un cuidado centrado en las personas
12 de noviembre de 2025 Miércoles, 12 de noviembre de 2025.- Un sistema de cuidados que ponga a las personas en el centro, que tenga en cuenta sus deseos y necesidades reales, y que les permita la mayor autonomía posible. Esa es la visión hacia la que camina el nuevo modelo de cuidados, en un contexto en el que, debido al envejecimiento de la población, en los próximos años, 14 millones de personas de la generación del baby boom necesitarán algún tipo de apoyo o cuidado. Así lo han manifestado en el X Congreso Internacional Dependencia y Calidad de Vida la Secretaria de Estado de Derechos Sociales, María Rosa Martínez Rodríguez; y el Secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, en una sesión en la que se ha debatido sobre la integración sociosanitaria, y en la que también han participado Josep Maria Via i Redons, presidente del congreso; y Carles Campuzano, exconseller de Drets Socials y presidente de la Comissió de Salut del Parlament de Catalunya. Durante su intervención en el Congreso de la Fundación Edad&Vida, los secretarios de Estado de Sanidad y de Derechos Sociales han coincidido en señalar la coordinación sociosanitaria como un elemento esencial del nuevo modelo de cuidados que avanza en España. “Si de verdad queremos un cuidado centrado en la persona, de base y comunitario, la coordinación sociosanitaria es fundamental, y así lo contemplamos en nuestro cambio de modelo”, han destacado. Ambos representantes han coincidido también en que la coordinación sociosanitaria está marcada por desafíos como la existencia de un solo Sistema Nacional de Salud gestionado por 17 comunidades autónomas, y 17 sistemas de servicios sociales autonómicos y dos ciudades autónomas. “La diferencia de potencia de los dos sistemas es un reto a la hora de establecer el diálogo y de determinar hacia dónde reorientar el cuidado, que es uno, pero tiene dos dimensiones: la de la salud y la del bienestar”, han señalado. Además, han explicado la necesidad de transversalizar los aspectos sociosanitarios en todas las políticas públicas, y de hacerlo “desde los valores que nos definen como sociedad”, desde los principios de la territorialidad y la no fragmentación, recordando que “una parte importante de los problemas actuales en la prestación de servicios se debe a la pérdida de la territorialidad y a la fragmentación entre proveedores”. En este sentido, han explicado que el nuevo marco de coordinación sociosanitaria busca construir una base común con dos objetivos: garantizar el acceso universal y equitativo a los servicios y asegurar la equidad territorial, adaptando los modelos a las particularidades de cada territorio. Como hitos fundamentales, han destacado la Estrategia de Desinstitucionalización, en la que la coordinación sociosanitaria constituye una línea de trabajo clave, y la reforma de la Ley de Dependencia, orientada a “aumentar la autonomía, flexibilizar las opciones, reducir la burocracia y conseguir que el sistema se adapte a las personas, y no al revés”. “El reto es que lo social y lo sanitario caminen juntos con un mismo objetivo: que las personas mantengan su autonomía el mayor tiempo posible y puedan vivir en su entorno y en su hogar”, han concluido. Inversión en cuidados: un beneficio para todos En esta segunda jornada de congreso, el Economista de la Salud de la oficina de la OMS en Barcelona, Jonathan Cylus también ha destacado la importancia de la coordinación entre la atención sanitaria y la atención social para garantizar que las personas con necesidades de cuidados sean tratadas en el entorno más adecuado y menos intensivo y costoso. En su intervención ha ahondado en la idea del “care dividend” o dividendo de los cuidados, ya que invertir en los cuidados de larga duración no solo beneficia a las personas que los reciben, también a los sistemas sanitarios, las economías, los hogares y la sociedad en su conjunto. Ha recordado que el envejecimiento de las poblaciones aumenta las necesidades de cuidados, incluso en aquellos países en los que los ciudadanos envejecen con buena salud. Por este motivo es partidario de dejar de considerar los cuidados de larga duración como un coste o una carga, y entenderlos como una oportunidad. La inversión en los cuidados de larga duración contribuye a una mayor eficiencia de los sistemas sanitarios, y beneficia a las economías, al permitir que las personas que se dedican a los cuidados de forma informal, no remunerada, puedan incorporarse a su trabajo. Además, son positivos para los hogares, al apoyar económicamente a los cuidadores informales o reducir el gasto directo en cuidados de larga duración. “En definitiva, es algo que beneficia a la sociedad en su conjunto, fortaleciendo la solidaridad y la justicia social, al reducir las desigualdades intergeneracionales”, ha afirmado Cylus. También ha habido espacio para debatir sobre la aplicación de la tecnología en los cuidados, un área intrínsecamente humana. “La tecnología no puede sustituir el papel fundamental de las personas, pero puede tener un papel útil en mejorar el seguimiento en sus hogares, lo que podría permitirles permanecer más tiempo en casa”, ha explicado Cylus. “Los cuidados nos conciernen a todos, y unos sistemas sólidos de cuidados de larga duración aportan un valor enorme más allá de las personas que reciben atención directamente”, ha concluido. Más información: www.edad-vida.org Co-Organizadores:
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Fundación Edad&Vida · X Congreso internacional dependencia y calidad de vida 2025 |